jueves, 4 de junio de 2009

Reflexiones del taller de Periodismo

Esta carta abierta a la sociedad que se publica a continuación fue confeccionada colectivamente por los miembros del taller de periodismo del FAB, en el año 1989.




Estamos detrás de los muros de este hospicio y vemos transcurrir los días y las horas vacías de contenido y de amor, solos, siempre solos.

¿Somos peligros los locos? ¿Qué Dios nos ha mandado a este infierno? ¿Quiénes son los ángeles vestidos de blanco que hablan por nosotros? ¿Para recuperarnos debemos seguir encerrados aquí? ¿Es por nuestra propia seguridad o por los de afuera?

Los que nos burlan como payasos y nos marginan como perros apestados son los que no nos permiten trabajar y son parte del sistema corrupto donde solo viven los poderosos. Nos han desterrado del paraíso de la razón para sumergirnos en el remolino de la violencia manicomial... ¿Es posible irse de este hospicio? Sólo algunos logran el alta, ese gran milagro de los dioses médicos, y en ese preciso momento viene a nuestra cabeza a puro galope una estrofa del Martín Fierro: "Hay algunas tan malditas que curan con este juego". Quizás sea posible pensar que el que se cura lo ha hecho únicamente para darle la razón al que supuestamente lo curó. Pero… ¿Donde va a vivir? ¿Donde va a comer?

El que conoce la obra de José Hernandez sabe de lo que estamos hablando. Según él, los indios, para curar a los enfermos los untaban con grasa, los ponían a freír al sol, una china les quemaba la boca con una piedra incandescente, mientras otra les gritaba maldiciones al oído. ¿Quien pudo imaginarse que con tales torturas y maltrato alguien se curara?…

Todo gira en un círculo vicioso. ¿Para qué sirven estos manicomios? ¿Dónde está la llave para salir de este infierno? ¿Qué agua puede tomar un loco para curarse? ¿Qué podemos hacer para poner un límite a una sociedad cada vez mas bestial? ¿Acaso esta sociedad no comprende que la justicia no se negocia y que la libertad no es posible con un “orden” que condena y que en lugar de hombres engendra demonios?

¿Será que la sociedad necesita de cloacas , como este manicomio, para purificar las aguas de su pantano? ¿Qué hacer frente a esos muros?...

¿Del cielo, del mar o de esta misma tierra vendrá la fuerza para destruirlos?


15 años después, en 2004, el taller de Periodismo logró la publicación de "De Frente", una revista cuya editorial decía lo siguiente:



La justicia se desbalancea, no tiene equilibrio.


Acá adentro no hay justicia, es una zona oscura donde se reprime al individuo.

El manicomio es injusticia; nos cagan a palos y nadie sabe nada. Hay maltratos, los pacientes se cronifican. Una gran cantidad de pacientes sanos están viviendo acá porque no tienen donde estar.

El hospital está así porque responde a políticas del estado. Al gobierno no le interesa la desmanicomialización, ni al hospital ni a la sociedad.

Hablamos de justicia para los pacientes ¿pero los pibes que se mueren de frío en Plaza Constitución?, los tucumanos que se mueren de hambre?...también es parte de la política de estado. La injusticia es general.

Los culpables son el sistema, los de afuera y los de adentro.

Existe una justicia de clase dominante, es la que nivela el sistema, no actúa igual frente a un ladrón de gallinas y frente a quien se llevó millones y dejó una deuda para todos. Al primero le dan perpetúa, y el otro, que produjo la miseria y desnutrición como empleado de una clase dominante tiene inmunidad.

A la justicia hay que llevarla a un plano de igualdad entre todos, pero teniendo una clase dominante que jamás lo va a permitir, solo va a haber justicia el día que pasemos a democracia de mayorías.


¿Luchamos por la desmanicomialización del hospital solamente?. ¿Que pasa si lo conseguimos?, el manicomio no existe más y nos encontramos afuera, sin trabajo, con hambre, sin vivienda, como está viviendo la gran mayoría de la gente, ¿de que sirve que vos salgas de acá si no tenés ninguna garantía?; Volteás una pared, de acuerdo, pero tenés que voltear la otra pared.

La desmanicomialización incluye ese cambio, te garantiza el trabajo, el hogar, un subsidio, pero en medio de una sociedad que también debe ser cambiada.

Una sociedad que margina a los pobres viejos en los geriátricos municipales, o los chicos pobres en el reformatorio, a los que protestan en las cárceles, a los muertos pobres en el nicho común, a los pobres que molestan en el manicomio, mientras los ricos ganan, ganan….

Pero ellos también se estan encerrando, el propio sistema los están encerrando, se van a zona norte, a los countries por miedo a los pobres. Se aíslan cada vez más, el sistema crea sus propios monstruos, un castillo rodeado por la barbarie, afuera reclamando.


Hoy, 5 años más tarde, en 2009, decimos:


Esta injusticia tiene solución y depende de nosotros.

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