sábado, 3 de abril de 2010

Hospitales neurosiquiátricos


En mi opinión los hospitales neuropsiquiátricos como el Borda deberían cerrarse y reemplazarse como se ha hecho en otros lugares y países del mundo.
Una desmanicomialización completa, por ser lugares de reclusión y exclusión social, para los “enfermos” donde se los excluye del ámbito social y se hace una reclusión en la cual se sabe que la mayoría de los internos son personas de una clase social baja y además desamparados.
Estos factores contribuyen a internaciones de años, donde se prueba una falencia, una equivocación del sistema, pudiendo implementar lugares con mayor capacidad de adaptabilidad después de internaciones prolongadas; y dejar de tener lugares gigantescos a donde se estudia y recluye a seres humanos.
Esos lugares donde se cree que son un peligro social.
En muchos casos no se dan las altas médicas en tiempos convenidos y esto hace que vivir en lugares de este tipo va en contra de la propia salud del paciente ya recuperado.
Por eso, internaciones cortas y lugares de adaptabilidad deberían ser para mí forma de ver, la mejor opción a tomar.
A parte de los intereses notorios del representante de la Ciudad de Buenos Aires, yo apoyo su dictamen del cierre del Hospital Borda, para una mejor adaptabilidad y mejoría de un sistema que intermedia entre lo carcelario y excluyente.
Yo como interno, ya casi de alta del hospital, apruebo la ley de desmanicomialización y el cierre del Borda para la salud y mejora de todos los internos.

Andrés

La salud mental



El cerebro es la única víscera judiciable.
Cualquiera en agonía somática gozará de una muerte sosegada, pero pobre de aquel estólido que no muera nunca. Sufrirá de judicialización, le harán causa por debilidad mental, intervendrán abogados y fiscales, tendrá a su lado frailes que le hablarán del ascenso a los cielos, –claro- mientras que a estos ni los internan ni los acusan de delirantes.
La doble dependencia del enfermo mental tanto del clínico como de la justicia complica las cosas. Internaciones tendenciosas sin necesidad clínica eternizan el aislamiento de la víctima.
En la reunión forzada de la reclusión conviven verdaderos enfermos mentales con linyeras, delincuentes encarcelados, tilingos e inocentes pauperizados.
Allí se confunde la salud mental con la lacra social.
Es necesario dedicar el presupuesto de salud exclusivamente a los pacientes, así como la “desjudialización” de las enfermedades del encéfalo.

La polilla intelectual

El predicador




Dirigiéndose a los fieles dijo:

“Por que no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”
Romanos 1:16

Pregunto entonces a un creyente:

- ¿Hijo, tienes fe?

- Claro padre, soy devoto de un par de santos infalibles que me asisten en mis horas de angustia con singular eficiencia. A ellos me encomiendo en momentos de zozobra y son fuente salvificante de gozo en el Señor.

- Hijo, dime cuáles son esos santos

- Smith & Wesson

La polilla intelectual

Como si estuvieras jugando




Las siguientes son notas de opinión de los talleristas, basadas en el cuento de José Hernández llamado "Como si estuvieras jugando"


En el relato muestra como el pobre no se revela ante la injusticia y accede a la limosna.
Todo lo escrito es copia de otros cuentos de miseria y tristezas y de cómo los factores del poder someten a los marginados y los hacen creer que la única salida es seguir siendo esclavos convertidos en idiotas.
Moraleja: no quisiera ser feliz a causa de ser idiota. La caridad y la limosna son virtudes que necesitan de la injusticia.

Hugo

Como si estuvieras jugando, intenta sobrevivir

El escenario de la narración puede ubicarse en cualquier latitud del planeta. , bastará encontrar un marco de pobreza extrema, aislamiento total por parte del Estado, sumidos en total ignorancia y germen de todos los males que caen sobre los indefensos seres que rozan el límite entre humanidad y animalidad.
Este límite se diluye cuando por lo que se lucha es por sobrevivir. Allí todo es válido: huir a las grandes ciudades, en búsqueda de un empleo o trabajo aunque las condiciones se denigren al máximo. Tener hijos no deseados, no poder criarlos ni alimentarlos, dárselos en crianza a terceros, mandar a mendigar a los niños ante la posibilidad de morir de hambre o de sed.
¿Se pueden juzgar los actos de un desesperado? La constitución prevé darle a todo ciudadano trabajo, educación, salud y vivienda entre otros derechos primarios. ¿Quién deberá hacer cumplir todo esto?
¿Las autoridades de turno que las ignoran olímpicamente o deberá nacer desde la indignación generalizada de todos esos seres que apenas logran sobrevivir?
“La respuesta amigos míos, está escrita en el viento” Bob Dylan.

Daniel

Comentario de cómo si estuvieras jugando

Es un cuento que refleja el encuentro entre dos culturas, una la agrícola primitiva y otra la civilizada.
El aislamiento solo roto por el tren, la producción artesanal minifundiaria para consumo propio, el cuasi aislamiento que los deja afuera de la circulación del capital, la ausencia de conocimientos de cultura universal y el imperio de una cultura local.
Confrontado con la cultura civilizada de conocimientos universales, regida por la circulación del capital y la producción industrial.
Mientras el mundo atrasado genera reproducción de la vida que demanda consumo, el mundo civilizado genera riqueza.
Esto genera migraciones internas con problemas de adaptación socioeconómicas.
El cuento pinta con minuciosidad la vida diaria del habitante aislado en el atraso.

La polilla intelectual

La Cátedra


Se reunían de lunes a viernes, en bares que estaban abiertos toda la noche, amanecían en ellos, fumaban mucho, tomaban litros de café y bebidas blancas.
El primer día de la semana lo dedicaban a analizar las jornadas del fin de semana.
Formaban mesas de seis, ocho a diez integrantes. Se podían renovar, o salir, y luego regresar.
Eran todos mayores de 50 años, cuanto más viejos, más respetados eran dentro del grupo. Eran una secta de conocedores del turf, a quiénes despectivamente el resto de la sociedad los llamaba “carreristas”.
Sus propias familias los apodaban así, pues pensaban que estaban enfermos por el juego.
Los habitúes de las carreras de caballos los llamaban con gran respeto: “La Cátedra”.
Para ser parte de este grupo era necesario haber comenzado de jóvenes a concurrir a las reuniones. Conocer de memoria todo el historial hípico. Actuaciones de cada caballo, dónde rendían mejor, si podían saltar de categoría, quiénes eran los cuidadores, jockeys y propietarios.
Podían contar el desarrollo de una carrera como si fuese una película.
Su aspecto era semidesprolijo, gastado por el transcurso de los tiempos: trajes, camisas, corbatas y en invierno sobretodos.
En las reuniones colgaban de sus cuellos unos viejos prismáticos con los cuáles podían decir quién punteaba en la lejanía y quien ganaba en el disco de llegada con gran seguridad.
Nosotros, los simples aficionados al turf los admirábamos y los llamábamos “profesores”. Los considerábamos garúes sabios y sus opiniones eran palabras sagradas.
Leían la revista “Palermo Blanca” durante la semana y “Palermo Rosa” los fines de semana. La enrollaban, releían y volvían a guardarla en el bolsillo de su sobretodo. Era la Biblia.
Un día no se los vio más. Los escalones de la tribuna popular de Palermo estaba desolados, vacíos, la poca gente vestía ropas modernas.
La tecnología los mató sin piedad. Los monitores reproducían para adelante y para atrás todos los desarrollos de cada corrida.
Las agencias de carrera brindan aire acondicionado, tragos y plasmas.
No se necesita ir a ningún hipódromo. Están en casi todos los barrios.
“La Cátedra” los mira desde el pasado, con soberana altanería. Eran los sabios, su sabiduría se fue con ellos.

Daniel

Los cuenteros




Son aquellas personas que se paran a relatar historias fantásticas y hasta a veces conmovedoras, son estas cosas las que conmueven a la audiencia y hacen de vez en cuando llorar o lagrimear a alguien.
La audiencia son hombres, mujeres y niños, que se aglomeran para alucinar o encontrarse en una historia más llamativa que el colectivo que acaban de tomarse y la comida que hay que hacer para la cena de la noche.
Los cuenteros son originales, tienen imaginación, imitan voces, crecen, se empequeñecen. Su imaginación es fantástica, su éxito radica en el poder de conmover y conmoverse. Si loa pusiéramos en un cuarto vacío, sin audiencia, estarían medio muertos, porque ya no conmoverían ni al vendedor de maní, ni al universitario.
Cuenteros imaginarios los hay por doquier en cualquier esquina, plaza o calle. Si les tapamos la boca les cortamos su inspiración y su instrumento y si los dejamos no podrían más que hablar solos. Por eso la audiencia los necesita y ellos a nosotros también.
Porque en el mundo de los cuenteros todo es fantasía, menos la palabra.

Andrés

Derechos de autor



El beneficio de autor sería las comisiones por venta de su material o intervención. Actualmente estas ofertas de compra y venta se ven afectadas o vinculadas a la red global de Internet donde los beneficios para el autor no son en su mayoría de carácter económico.
Los autores intelectuales en estos momentos no tienen cómo recibir sus ganancias, al ser transmitidos y grabados por Internet o red global de información.
A partir de la gran cantidad de información que se genera en la red global es difícil suministrar mecanismos de control y certificación de compra y venta por el mismo sistema informático.
Sería bueno volver a los viejos bibliotecarios o bibliotecas donde la información se encontraba en papel y tinta, registrado por imprentas o casas editoriales que avalaban este tipo de escritos, obras, pinturas, música y demás elementos vinculados a la palabra y al lector.
El tema daría mucho de que hablar y escribir pero lo inmediato es que mientras haya sitios o redes o sistemas informativos y de lectura, es difícil volver a la disquerías del barrio o la biblioteca, genera menos esfuerzo la comodidad de una portátil.

Andrés

Derecho de autor, de intérprete e Industria colateral

Nadie duda que inventores, descubridores, autores y compositores deban cobrar lo suyo. Es producción genuina y debe estimularse.
El problema aparece cuando los beneficios del creador aparecen vinculados a industrias colaterales como imprentas, discográficas, etc.
O bien cuando intérpretes musicales desean cobrar siempre por una única ejecución impresa. Discernir entre el autor por un lado y los adlátere por otro es cosa esencial para poder dirigir los pagos.
El gran problema es cómo obtener el dinero. Se puede escuchar música sin hacer descargas o sea no se puede recaudar.
Bajar textos, se requiere descarga para algunos, son clásicos que no pagan derechos.
Y el otro gran problema es cuánto dinero le corresponde a cada autor en particular.
Sin Internet el fotocopiado de libros representa el mismo problema.
En resumen, se debe:
• Aislar el legítimo acreedor
• Recaudar
• Pagar a cada uno lo que corresponda
El avance tecnológico es más rápido que el legal y no prevé estos problemas.

La polilla intelectual